Crema de Calabaza y Mordidas de Pollo con Salsa de Miel y Mostaza

Aperitivo- Crema de Zanahorias y Calabaza Amarilla

1 libra de zanahorias, peladas y cortadas en ruditas finas

2 calabazas amarillas, cortada en cubitos

1 lata de frijoles blancos (15.5 oz), sin sal, enjugados y escurridos 

16 oz Caldo de Pollo con bajo contenido de sal

16 0z de Agua

1 cucharadita de jengibre

1 cucharadita de ajo en polvo

1 cucharadita de pimiento

 

Combina las zanahorias, calabazas amarillas el caldo de pollo y especias en una olla mediana. Poner a hervir, Cocinar lentamente hasta que los vegetales estén blandos, de 12 a 15 minutos. Agregar los frijoles. Cocinar por unos minutos. Apartar del fuego. Licuar la sopa hasta que se haga cremosa. Servir inmediatamente. Decorar con cebollino y queso mozzarella

Rinde 8 porciones-Cada porción es de 1 taza-90 calorías p[por porción.

 

Plato Principal- Mordidas de Pollo

3 oz de pechuga de pollo, sin piel,, cortad en cubitos pequeños

½ taza de pan rallado, sazonado con especies mixtas

1 huevop batido o ¼ taza substituto de huevo

1 cucharadita de ajo en polvo

1 cucharadita de cebolla en polvo

1 cucharada de salsa con miel y mostaza (½ cucharada de miel, ½ cucharada de mostaza)

 

Empanizar los cubitos de pollo. Mezclar los cubitos de pollo con el huevo batido, luego envolver en el pan rallado cubriendo todos los pedacitos de pollo. Pre-calentar el horno pequeño a 400 °F. Rociar la bandeja con aceite español de aerosol. Poner los cubitos de pollo en la bandeja, separados. Hornear por 20-25 minutos hasta que estén dorados o crujientes (crispy). Servir con salsa de miel y mostaza.

  

Merienda- Pizza Caprese

1 rosquilla de pan fino (thin bagel) de trigo o pan integral

1 cucharada de salsa de spaguetti

1 oz de queso mozzarella

3 tomates pequeños, cortados en rueditas finas

 

Abrir el bagel en dos partes. Colocar encima la salsa de espagueti  por la parte interior cubriendo toda la rosquilla de pan. Agregar el queso mozzarella cubriendo toda la salsa. Poner las lascas de tomate encima del queso, al gusto. Hornear a 400 °F por 10 minutos o hasta que el queso se derrita. Comer inmediatamente.

Rinde 1 porción= 1 proteína, 1 ½ Almidones= 200 Calorías

 

F Dejar de fumar reduce el riesgo de problemas cardiacos, incluso si se aumenta de peso

Un estudio a largo plazo muestra los beneficios en la salud cardiaca de dejar el hábito aunque se gane algo de peso.

Aunque muchos fumadores temen el aumento de peso que a menudo conlleva el dejar de fumar, un estudio reciente sugiere que ese peso adicional no contrarrestará los beneficios en la salud de dejar de fumar.

El estudio, que contó con más de 3,200 personas adultas de EE. UU., halló que los fumadores que lo habían dejado redujeron su riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular a la mitad. No importaba si ganaban peso después de dejar de fumar.

"Esto vuelve a confirmar a los fumadores que los beneficios de dejar de fumar siguen siendo mucho mayores que cualquier pequeño riesgo para la salud que pueda ocasionar el ganar peso", indicó el Dr. Michael Fiore, fundador del Centro de Investigación e Intervención en Tabaco de la Universidad de Wisconsin, en Madison.

La investigación sugiere que la mitad de las mujeres y la cuarta parte de los hombres que fuman están preocupados por el peso que ganarían si dejaran de fumar.

"El aumento de peso es una razón habitual que los fumadores señalan para no dejar de fumar", comentó Fiore, que coescribió un editorial que acompañaba al estudio en la edición del 13 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association.

Por supuesto, el miedo a ganar peso podría deberse a razones de salud o no. Algunos fumadores quieren evitar esos kilos adicionales por una razón "cosmética", afirmó el Dr. James Meigs, autor principal del estudio y médico en el Hospital General de Massachusetts.

Pero con respecto a la salud cardiovascular, agregó Meigs, los nuevos hallazgos muestran que ganar peso no es una excusa para no dejar de fumar.

Fiore se mostró de acuerdo. "Dejar de fumar es lo mejor que puede hacer por su salud", aseguró.

Los hallazgos se basan en 3,251 personas adultas que participaron en el Estudio de Descendientes de Framingham, una ramificación a largo plazo del Estudio Cardiaco de Framingham. Dentro del periodo de tiempo considerado, de 1984 a 2011, los participantes se sometieron a exámenes de salud aproximadamente cada cuatro años; al principio, el 31 por ciento eran fumadores, pero en el último examen, esa cifra se había reducido hasta el 13 por ciento.

Durante el periodo del estudio, 631 personas sufrieron un ataque cardiaco, un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca o de arterias de las piernas obstruidas, o fallecieron por problemas cardiovasculares. Pero los antiguos fumadores tenían solo la mitad del riesgo de los actuales fumadores, aunque hubieran ganado peso. Y como ocurre habitualmente, habían aumentado de peso: un promedio de 5 a 10 libras (de 2.26 a 4.5 kilos) en los años siguientes a dejar de fumar.

"De manera que el mensaje es: sí, puede esperar que ganará peso en los primeros años después de dejar de fumar", afirmó Meigs. "Pero, aun así, reducirá su riesgo de enfermedad cardiovascular a la mitad".

Los investigadores también se centraron en los participantes del estudio con diabetes, un factor de riesgo importante de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular. Descubrieron que las personas que dejaron el hábito de fumar experimentaban una reducción del riesgo parecida a la de los fumadores sin diabetes. Pero el hallazgo no fue significativo desde el punto de vista estadístico, lo que significa que pudo deberse a la casualidad.

No obstante, Meigs hizo hincapié en que el descubrimiento no significa que las personas con diabetes no se beneficien de dejar de fumar. Culpó a las estadísticas: simplemente no había las suficientes personas en el estudio que fueran fumadoras, tuvieran diabetes y sufrieran de un problema cardiaco como para obtener un dato estadísticamente fiable.

Y Meigs indicó que, para un fumador con una afección cardiaca importante como la diabetes, dejar de fumar sería incluso más importante.

Pero incluso aunque ganar peso no contrarrestará los beneficios para el corazón de dejar de fumar, muchos fumadores quizás quieran evitar pasar por eso de todas maneras. "Y hay algunas cosas que usted puede hacer para minimizarlo", comentó Fiore.

Una de ellas sería empezar a hacer ejercicio. "Introduzca algo más de actividad física en su rutina diaria", aconsejó Fiore. Y como premio, añadió, la investigación sugiere que el ejercicio puede ayudar a rebajar las ansias de nicotina.

Vigilar la dieta es clave, comentó Fiore, porque los fumadores a menudo recurren a los alimentos dulces y grasos cuando intentan dejar de fumar. También hay evidencias de que los chicles y las pastillas de nicotina pueden ayudar a evitar el aumento de peso. No se sabe con certeza la razón, pero puede ser por los efectos de la nicotina en el metabolismo, comentó Fiore.

Fiore recibió el apoyo de Pfizer para realizar un estudio de su medicamento para dejar de fumar, el Chantix. Algunos de los coinvestigadores de Meigs en este trabajo mantienen una relación con compañías que elaboran o están elaborando productos para dejar de fumar. Este estudio fue financiado por becas de los gobiernos de EE. UU. y Suiza. El estudio fue dirigido por la Dra. Carole Clair, de la Universidad de Lausana en Suiza.

 

 

C Las personas de mediana edad optimistas tienen mejores niveles de colesterol bueno

Las personas de mediana edad que se sienten optimistas tienen mejores niveles de colesterol bueno y de otros marcadores de salud cardiovascular, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

 Este trabajo, que ha sido publicado en la edición 'on line' de la revista especializada 'The American Journal of Cardiology', demuestra existe una conexión entre el optimismo y los lípidos sanguíneos. Esta puede explicarse "por la tendencia de las personas optimistas a tener un peso corporal saludable y a seguir una dieta prudente", señalan los expertos.

 A juicio de la profesora de este centro universitario norteamericano y autora principal del estudio, la doctora Julia Boehm, la salud psicológica y la física "están relacionados entre sí". Por ello, apuesta por ver el mundo con optimismo, ya que "puede tener algunos beneficios tangibles para la salud".

Ya en el pasado, la experta y sus colegas descubrieron que este estado de ánimo acarrea un menor riesgo de ataque cardiaco. Sin embargo, ahora han dado un paso más al realizar un seguimiento a casi un millar de personas de entre 40 y 70 años.

Tras ello, han constatado que las personas con mayor optimismo tienen lipoproteínas de más alta densidad, "la forma deseable de colesterol que se cree que protege contra enfermedades del corazón". Además, sus niveles de triglicéridos, las moléculas grasas que intervienen en el endurecimiento de las arterias, son más bajos.

Por el contrario, se ha confirmado que el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular "aumenta en las personas deprimidas", explican. Sin embargo, subrayan que aún es necesaria más investigación.

Los autores le atribuyen por lo menos algo de esa relación a la tendencia de esas personas a conservar un peso saludable y a tener una alimentación "prudente".

"Es un resultado más que sugiere que nuestra salud psicológica y física están interconectadas, y que tener una mirada optimista del mundo tendría efectos tangibles en nuestra salud", dijo la autora principal, Julia Boehm, investigadora de la Facultad de Salud Pública de Boston

Estudios previos del mismo equipo habían demostrado que existe una relación entre el optimismo y un descenso del riesgo de infarto.

Ahora, el equipo analizó los datos de los 990 participantes, de entre 40 y 70, del estudio Mitad de la Vida en Estados Unidos obtenidos con entrevistas telefónicas y análisis de laboratorio.

El nivel de optimismo registrado en las entrevistas se midió con una escala del 6 al 30, según el nivel de acuerdo o desacuerdo con frases como "En momentos inciertos, espero que suceda lo mejor".

En The American Journal of Cardiology, el equipo publica que los participantes más optimistas tenían niveles más altos de colesterol HDL, que es el que protege contra las enfermedades cardiovasculares, y niveles más bajos de triglicéridos, las moléculas de grasa que endurecen las arterias.

Los autores no hallaron una relación entre el optimismo y el nivel de colesterol total o LDL, que es el colesterol "malo".

Por cada 5 puntos más en la escala de optimismo, el HDL en sangre aumentaba 1 mg/dL, lo que se traduciría en un 3 por ciento menos de riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. El ejercicio, por ejemplo, reduce el riesgo cardíaco un 6 por ciento.

"Honestamente, no estoy sorprendido. Era lo que esperaba", dijo el doctor Franz Messerli, cardiólogo del Hospital Roosvelt de St. Luke, Nueva York, y que no participó del estudio.

Agregó que aún es imposible decir si el optimismo produce un cambio en el colesterol o si el colesterol influye en la percepción del mundo, o si ambos dependen de una tercera variable.

Cuando el equipo consideró el estilo de vida, incluida la dieta, el consumo de alcohol y el peso, se debilitó la relación entre el optimismo y las grasas en sangre.

Eso sugiere que la tendencia de los optimistas a tener un estilo de vida y un peso más saludable explicaría "en parte" las diferencias en los niveles de lípidos en sangre.

"Una actitud positiva tendría consecuencias de largo alcance en distintas áreas de la vida", dijo la doctora Hilary Tindle, especialista en medicina del cuerpo y la mente de University of Pittsburgh, pero que no participó del estudio.

En cambio, comentó Messerli, el riesgo de tener un infarto o un accidente cerebrovascular aumenta en las personas depresivas.

"Pero nadie demostró lo opuesto: que si, de pronto, una persona pasa del pesimismo al optimismo, su riesgo disminuya", precisó el especialista.

 

 

 

 

 

A Después de ictus, caminar puede ayudar

Tomando en cuenta que es un ejercicio fundamental para mantener el peso, también puede mejorar la calidad de vida.

 

Un estudio publicado en "Stroke: Journal of the American Heart Association", recomienda caminar a paso ligero, después de haber sido afectado por un derrame cerebral ya que puede beneficiar la condición física, la movilidad y sobre todo la calidad de vida.

 

El estudio requirió de la ayuda de 128 sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares; los voluntarios de dividieron en grupos, uno de ellos caminó a paso ligero al aire libre, tres veces por semana en un lapso de tres meses.

 

El otro grupo únicamente recibía un masaje terapéutico pero hacia ejercicio supervisado.

 

Los resultados obtenidos demostraron que el grupo que realizaba paseos tuvo una mejoría en la calidad de vida del 16.7% gracias a su salud física, además los miembros de este mismo grupo podían andar un 17.6% más en una prueba de resistencia de seis minutos.

 

Con estos voluntarios se detectó una tasa cardíaca en reposo de 1.5% menor.

 

"Caminar es una excelente manera de mantenerse activo después de un accidente cerebrovascular. Es familiar, de bajo costo y algo que la gente puede hacer con facilidad", mencionó Carron Gordon, autor principal del estudio y profesor en el departamento de Terapia Física en la Universidad de las Indias Occidentales en Jamaica.

 

Muchas personas después de sufrir un derrame cerebral no tienen la energía suficiente y tienen el miedo constante de caerse al caminar y es por eso que dejan de realizar actividades cotidianas, tales como ir de compras o a la iglesia, asegura Gordon.

 

Los participantes en el estudio provenían de tres diferentes hospitales de Jamaica, habían sufrido un accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico, con una antigüedad de 6 a 24 meses previos a la realización del estudio y que además, podían caminar independientemente, con o sin bastón.

 

"Los participantes fueron supervisados por instructores durante la caminata, y con el tiempo, amigos o familiares caminaron con ellos hasta que los participantes se sentían cómodos para hacerlos ellos solos", comentó Gordon.

 

Uno de las características de los participantes en el estudio es que la mayoría eran de raza negra, pero que estos mismos resultados se podrían esperar en cualquier grupo étnico o cultural, según el líder de la investigación, no obstante los resultados no podrían ser similares si se extiende a pacientes con efectos graves o los que no pueden caminar sin ayuda.

 

"Caminar puede ayudar para controlar la presión arterial, reducir los niveles de grasa o lípidos y ayuda a controlar el peso además de a los factores de riesgo cardiovascular", concluye Gordon.

 

La Asociación Americana del Corazón hace la recomendación de hacer 150 minutos por semana de ejercicio moderado mínimo o 75 de ejercicio vigoroso, o una combinación de ambos, estas recomendaciones para gente sana y sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares.

 

 

 

 

A Una aspirina diaria se relaciona con un riesgo menor de contraer un cáncer de piel mortal en las mujeres

 Un estudio de gran tamaño descubrió que había una reducción de hasta el 30 por ciento en las probabilidades de contraer melanoma.

Las mujeres mayores que toman una aspirina de forma regular podrían reducir el riesgo de padecer el letal cáncer de la piel conocido como melanoma, sugiere un estudio reciente.

Y cuanto más tiempo tomen aspirinas las mujeres postmenopáusicas, al parecer más se reduce el riesgo de melanoma.

El efecto solo se ha observado en la aspirina, no en otros analgésicos, como el paracetamol (Tylenol), comentaron los investigadores.

Para realizar el estudio, el equipo de investigación recogió datos de casi 60,000 mujeres blancas que participaron en la Iniciativa de Salud de las Mujeres (Women's Health Initiative), un estudio a nivel nacional a largo plazo. Se preguntó a las mujeres, de entre 50 y 79 años de edad, qué medicamentos tomaban y otras preferencias en su estilo de vida.

Tras 12 años de seguimiento, los investigadores descubrieron que las mujeres que tomaron aspirinas tenían un riesgo un 21 por ciento menor de contraer melanoma en comparación con las mujeres que no las tomaron.

Pero es demasiado pronto como para extraer conclusiones, advirtieron los investigadores.

"La aspirina podría usarse para prevenir el melanoma, pero se necesita un ensayo clínico", comentó la investigadora principal, la Dra. Jean Tang, profesora asistente de dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford en Palo Alto, California.

Este tipo de estudios basados en la población solo pueden mostrar una asociación entre la aspirina y la reducción del riesgo de melanoma, y no que la aspirina realmente ayude a prevenirlo.

Tang no cree que las mujeres deberían empezar a tomar aspirinas solamente como forma de prevención del melanoma. "Es demasiado pronto para afirmar esto", indicó.

Es posible que las propiedades antiinflamatorias de la aspirina fueran responsables de la reducción del riesgo de melanoma, sugirió Tang. "También es posible que la aspirina fomente la muerte de las células del melanoma", agregó.

No se sabe si también hay un efecto protector en los hombres, señaló Tang, que planea examinar esta cuestión en su nuevo estudio.

El nuevo informe se publicó en la edición en línea del 11 de marzo de la revista Cancer.

El estudio halló que el riesgo de melanoma de las mujeres que tomaron aspirinas durante al menos cinco años disminuyó en un 30 por ciento, en comparación con las que no las tomaron.

A fin de intentar aislar el efecto de la aspirina sobre el melanoma, el grupo de Tang tuvo en cuenta otros factores, como el tono y el bronceado de su piel, y el uso de protectores solares.

Cada año, en Estados Unidos aparecen casi 77,000 casos nuevos de melanoma y hay más de 9,000 muertes por esta causa, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.

Una experta no ve que haya ningún problema en tomar aspirinas para la prevención del melanoma, sobre todo para las personas con antecedentes familiares de la enfermedad.

El uso prolongado de aspirina no está exento de riesgos (como el sangrado estomacal), pero los beneficios de prevención del melanoma superan a los riesgos en las personas vulnerables, comentó la Dra. Michele Green, dermatóloga del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. Alabó la nueva investigación.

"Creo que es fantástica. Realmente es un estudio extraordinario", comentó Green.

"Si alguien tiene antecedentes familiares de melanoma, no veo ningún inconveniente en que tome aspirinas para esto", añadió. "Yo aconsejaría a mis pacientes con antecedentes familiares de melanoma que tomaran aspirinas en base a este estudio".