C Los hombres más jóvenes son los mayores consumidores de azúcares añadidos, según los CDC

La comida y las bebidas endulzadas son la fuente de demasiadas calorías vacías, advierten los expertos.

Los adultos jóvenes de EE. UU. están consumiendo más azúcares añadidos en la comida y las bebidas que las personas de más edad, y aparentemente más sabias, según un nuevo informe del gobierno.

Unos datos de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU., publicados el miércoles, mostraron que entre 2005 y 2010, los adultos mayores con unos ingresos más altos tendieron a consumir menos azúcar añadido, que se define como endulzantes añadidos a los alimentos procesados y preparados, que las personas más jóvenes.

Se tiende a culpar sobre todo a los refrescos endulzados por el azúcar añadido en la dieta estadounidense, pero el nuevo informe mostró que los alimentos eran una fuente de mayor tamaño. Un tercio de las calorías de los azúcares añadidos provenían de las bebidas. Es notable que la mayoría de esas calorías se consumieron en casa, y no fuera de casa, mostró el estudio.

El informe, que aparece en la edición de mayo de la revista National Center for Health Statistics Data Brief, halló que el número de calorías derivadas del azúcar añadido tendía a declinar con el avance de la edad tanto en los hombres como en las mujeres. Los que tenían a partir de 60 años consumían bastantes menos calorías de esa fuente, en comparación con sus contrapartes entre los 20 y los 59.

Los investigadores descubrieron que alrededor del 13% de las calorías diarias de los adultos provienen de azúcares añadidos, la mayor parte de los cuales se encuentran en la repostería y los refrescos. Los hombres consumen alrededor de 335 calorías al día de azúcares añadidos, mientras que las mujeres, 239 calorías. . También hubo diferencias entre los grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, los adultos negros consumían más calorías de azúcares añadidos que los adultos blancos o de origen mexicano.

 Las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses aconsejan que no más del 5 al 15 por ciento de las calorías provengan de la combinación de grasas sólidas y azúcares añadidos.

Lo primero que debemos saber es qué es el azúcar añadida. Todos los alimentos industriales agregan diversas cantidades de azúcar para conservar, saborizar y dar consistencia a sus preparaciones, lo que se traduce sólo en calorías vacías que no aportan nutricionalmente. Asimismo, otro problema asociado es que no todos los productores declaran esta práctica por eso muchas veces no nos enteramos la cantidad de azúcar que tienen los alimentos.

 El estudio de la CDC indica también que cerca de dos tercios (67%) de los azúcares añadidos provienen de los alimentos, y el otro tercio (33%) de las bebidas. De hecho, la gente es más consciente que los refrescos suelen tener más azúcar que la que declaran, lo que no siempre ocurre con la comida. No todos se imaginan que el plato de spaguettis con salsa boloñesa tiene tanta azúcar como una gaseosa, por ejemplo.

Eso probablemente quiera decir que "la mayoría de personas siguen consumiendo más alimentos de este tipo, que con frecuencia no proveen la nutrición de otros grupos de alimentos", señaló Connie Diekman, dietista registrada y directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis.

"Este informe muestra que los esfuerzos por educar a los estadounidenses sobre una alimentación saludable siguen quedándose cortos", lamentó Diekman.

Más de un tercio de los adultos de EE. UU. son ahora obesos, según los CDC. Consumir un exceso de azúcar se relaciona con un mayor riesgo de aumento de peso y obesidad.

"Parece que al menos algunos grupos están captando el mensaje, pero todavía hay una ingesta alta de azúcar añadido", planteó la autora del estudio, la Dra. Bethene Ervin, epidemióloga nutricional del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Hyattsville, Maryland. "Quizás el mensaje esté llegando a los adultos con unos ingresos más altos y unos mayores niveles educativos".

Pero Ervin apuntó que esto no es suficiente. "Debemos hacer un mayor esfuerzo por alcanzar a grupos específicos que no están haciendo los cambios con tanta facilidad", dijo. "Se trata de calorías vacías, así que sería sensato elegir unas opciones alimentarias más saludables".

El Dr. David Lam, endocrinólogo de la Escuela de Medicina Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, concurrió en que hay muchísimo por mejorar.

"Según estos datos, nos hallamos en el extremo alto de las recomendaciones dietéticas para el azúcar añadido", apuntó. "Observamos aumentos en la obesidad y en la diabetes, y estos datos nos dicen que necesitamos hacer un mejor trabajo en cuanto a limitar el azúcar añadido en nuestras dietas".

Esto incluye hacer que las opciones saludables sean menos costosas y estén ampliamente disponibles, planteó Lam. "No estamos donde debemos estar, y tenemos que hallar cosas que podamos cambiar, como aumentar el acceso a una comida más saludable", señaló.

Otros datos son que la media de las calorías totales por azúcar agregada disminuyó con el aumento de la edad y de los ingresos. Ello ratifica la tesis que los más jóvenes son quienes más ingieren comida rápida, rica en azúcar añadida. Las pizzas, sandwiches, hamburguesas y papas fritas son baratas, lo que multiplica sus ventas. En general, aquellos de más edad tienen mayor cuidado con su alimentación y poseen más recursos para comprar productos frescos.

El profesor Bethene Ervin, quien dirigió este estudio, había encabezado otro similar el 2012, en el que mostró que los niños y los adolescentes consumen alrededor del 16% de sus calorías diarias (322 calorías) de productos con azúcares añadidos. Los hombres consumían unas 362 calorías por este concepto, mientras que las niñas, unas 282 calorías

 

 

E Solo uno de cinco estadounidenses hace el suficiente ejercicio, según los CDC

Se practica más el ejercicio aeróbico que la musculación, descubre el informe.

La mayoría de los estadounidenses se quedan cortos a la hora de hacer ejercicio, según muestra un nuevo informe del gobierno.

En general, solo el 20 por ciento de los adultos estadounidenses realizan la cantidad recomendada de ejercicio aeróbico y de musculación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. La noticia fue menos decepcionante con respecto al ejercicio aeróbico, ya que el 51.6 por ciento de los adultos llegaron a la cantidad recomendada, que por lo que respecta a la musculación, donde solo el 29.3 por ciento lo consiguieron.

Las tasas globales de ejercicio también diferían ampliamente en función del estado, desde el 13 por ciento en Tennessee y Virginia Occidental al 27 por ciento en Colorado.

Los investigadores comentaron los resultados desde una perspectiva positiva.

"Aunque solo un 30 por ciento de las personas adultas cumplan con las directrices de los ejercicios de musculación, nos parece muy esperanzador que la mitad de los estadounidenses adultos cumplan con las directrices del ejercicio aeróbico", afirmó la autora del informe, Carmen Harris, epidemióloga de los CDC.

El informe aparece en la edición del 3 de mayo de la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

Una experta también opina que los hallazgos son una buena noticia.

"Es fantástico que cada vez haya más personas que hacen ejercicio de forma regular", comentó una fisióloga del ejercicio, Samantha Heller.

"El ejercicio no solo ayuda a controlar el peso, también contribuye a reducir la ansiedad y la depresión, aporta energía, inmunidad y poder cerebral, y reduce significativamente el riesgo de contraer enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares", aseguró.

Según las Directrices de actividad física para los estadounidenses, los adultos deberían realizar un mínimo de dos horas y media a la semana de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, como por ejemplo andar, o una hora y 15 minutos a la semana de ejercicio aeróbico de mucha intensidad, como trotar.

Además, los adultos deberían realizar ejercicios de musculación, como hacer flexiones, abdominales o ejercicios con bandas de resistencia o pesas. Este tipo de ejercicios deberían realizarse dos o más días a la semana y trabajar todos los grupos musculares principales, sugerían las directrices.

La mayor proporción de adultos que cumplen con esas directrices se encontró en el oeste (el 24 por ciento) y en el noreste (el 21 por ciento).

Las mujeres, los hispanos, las personas mayores y las obesas eran menos propensas a cumplir las directrices, añadieron.

"El ejercicio es esencial para que la población que va envejeciendo mantenga su independencia y su calidad de vida", afirmó Heller. "Los resultados de este informe indican que algunos estados y colectivos necesitan programas que se centren en ellos a fin de animar a que hagan actividad física, tomando en cuenta sus necesidades culturales y económicas. Las YMCA locales, los centros para personas mayores y otras organizaciones a menudo ofrecen clases a un bajo precio o gratuitas".

"Unos pasos sencillos para empezar a moverse: convencer a un amigo o familiar a que lo hagan juntos; dar un paseo cada noche después de cenar; levantarse y ponerse en marcha cada vez que aparezcan los anuncios en la televisión; limitar el tiempo delante de la televisión y la computadora, [y] programar el tiempo para realizar ejercicio en su horario del día", aconsejó Heller.

Estos datos se basan en la información del Sistema de Vigilancia de los Factores de Riesgo Conductuales, una encuesta telefónica anual realizada a personas adultas mayores de 18 años.

C Las mujeres que fuman tienen más probabilidades de contraer cáncer de colon que los hombres, según un estudio

Apenas unos cuantos cigarrillos al día aumenta su riesgo, advierten los investigadores.

La conexión entre fumar y el cáncer está bien establecida. Ahora, los investigadores afirman que los cigarrillos aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer de colon, sobre todo entre las mujeres.

Las mujeres que han fumado alguna vez tienen un aumento de casi un 20 por ciento en el riesgo de cáncer de colon, en comparación con las mujeres que nunca han fumado, según el nuevo estudio, que aparece el 30 de abril en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.

"Las mujeres que fuman incluso diez, o menos, cigarrillos al día aumentan su riesgo de cáncer de colon", advirtió la investigadora líder, la Dra. Inger Gram, profesora del departamento de medicina comunitaria de la Universidad de Tromso, en Noruega.

"Dado que el cáncer de colon es una enfermedad tan común, incluso ese tabaquismo moderado explica muchos casos nuevos", señaló. "Si la gente no fuma, se pueden prevenir muchos casos de cáncer de colon, sobre todo en las mujeres".

El estudio contó con los datos de más de 600,000 hombres y mujeres entre los 19 y los 67 años de edad, encuestados por el Instituto Noruego de Salud Pública. Los participantes respondieron a preguntas sobre sus hábitos de tabaquismo, actividad física y otros factores del estilo de vida.

Durante 14 años de seguimiento, casi 4,000 personas contrajeron cáncer de colon, y las probabilidades eran mayores entre los fumadores, particularmente entre las mujeres. El riesgo de cáncer de colon aumentó en un 19 por ciento entre las mujeres que fumaban, y en un 8 por ciento entre los hombres que fumaban, según el equipo de Gram.

Mientras más años fumaba una mujer, más pronto comenzaba a fumar, y más paquetes de cigarrillos fumaba al año, mayor era su riesgo de desarrollar cáncer de colon. Las mujeres que habían fumado durante 40 o más años aumentaban el riesgo de cáncer de colon en casi un 50 por ciento, dijeron los investigadores.

Su riesgo de desarrollar cáncer de colon proximal, esto es, del lado derecho, con un tipo de tumor específicamente relacionado con fumar, fue particularmente alto, anotó Gram.

Gram dijo que le sorprendió hallar que el vínculo entre fumar y el cáncer de colon era mucho más grande en las mujeres y comentó que los motivos no están claros.

Aunque el estudio muestra una asociación entre fumar y el cáncer de colon, no establece causalidad. Sin embargo, el vínculo entre fumar y el cáncer de colon es más que una coincidencia, apuntó Gram.

"El cáncer de colon es un cáncer relacionado con fumar", advirtió. "La Agencia de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud lo estableció hace poco". Basándose en una revisión de las investigaciones previas, la OMS dice que el tabaquismo a largo plazo parece duplicar el riesgo de cáncer de colon. También aumenta el riesgo de cáncer de vejiga y de páncreas, según la agencia.

Una experta, la Dra. Stephanie Bernik, jefa de oncología quirúrgica del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, no cree que el mayor riesgo de cáncer de colon entre las mujeres se relacione solo con fumar. El uso de alcohol, la dieta y la falta de ejercicio también podrían tener algo que ver, aseguró Bernik.

"Usualmente, el tabaquismo se da en conjunto con otros malos hábitos de salud", lamentó Bernik. "Sin embargo, esto amplía la cantidad creciente de datos que señalan que fumar cigarrillos contribuye a un mayor riesgo de cáncer de colon".

Otro experto ofreció algunos consejos. "Si fuma, debe dejar de hacerlo", planteó Dan Jacobsen, del Centro de Control del Tabaco del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York. "Hay muchos métodos, programas y recursos buenos disponibles si desea intentar dejar de fumar", añadió.

"Fumar es simplemente tóxico para nuestros cuerpos", advirtió Jacobsen. "Es la principal causa de muertes y enfermedades prevenibles".

 

 

D La cirugía para perder peso mejora el control de la diabetes

Unas hormonas y aminoácidos claves se alteran durante la digestión, descubre un estudio.

La cirugía de derivación gástrica (un procedimiento ampliamente usado para perder peso) al parecer modifica la producción de las hormonas y los aminoácidos durante la digestión, lo que podría explicar la manera en que la cirugía elimina los síntomas de la diabetes tipo 2, según un nuevo estudio pequeño.

Los hallazgos podrían conducir a la elaboración de nuevos tratamientos para la diabetes tipo 2, afirmaron los investigadores. Si la diabetes no se trata, puede llevar a enfermedad cardiaca, ceguera, amputaciones y enfermedad renal.

En la cirugía de derivación gástrica el estómago se divide en dos secciones. Los alimentos se dirigen entonces a la sección más pequeña, de manera que las personas se sienten llenas al haber comido una cantidad menor de comida.

Este estudio contó con cuatro mujeres que se sometieron a una cirugía de derivación gástrica. Durante la operación, se insertó un catéter en la sección más grande y derivada del estómago de cada paciente.

Tras la cirugía, los investigadores introdujeron alimentos a través del catéter en esta parte del estómago y analizaron las hormonas que se produjeron. A continuación compararon lo que hallaron con la actividad hormonal generada en la sección más pequeña del estómago al ingerir alimentos.

Los niveles de insulina y de otras hormonas de los pacientes eran mucho más altos al introducir alimentos en la parte más reducida del estómago, en comparación con la sección derivada de mayor tamaño. El nivel de aminoácidos también era mayor en la parte más pequeña del estómago y el de los ácidos grasos libres era menor, según el estudio, publicado el 30 de abril en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

El aumento del nivel de hormonas, sobre todo el de la insulina, durante la digestión en la parte pequeña del estómago permitió que las pacientes controlaran mejor el nivel de azúcar en sangre, afirmaron los investigadores. A pesar de los hallazgos del estudio que indicaban que la cirugía de derivación gástrica podría provocar cambios hormonales que llevaran a una reducción de los síntomas de la diabetes, no probó que hubiera necesariamente una relación de causalidad.

Los hallazgos "aportan ideas sobre cómo funciona la cirugía de derivación gástrica", afirmó el autor principal del estudio, Nils Wierup, profesor asociado del Centro de Diabetes de la Universidad de Lund en Suecia. "La cirugía es en la actualidad el arma más efectiva de la que disponemos para combatir la obesidad mórbida y, como efecto secundario, ha demostrado que alivia los síntomas de la diabetes tipo 2".

"Examinar el impacto que esta operación quirúrgica tiene en la digestión podría llevar a la creación de nuevas estrategias no quirúrgicas para el tratamiento de la diabetes y la obesidad", añadió Wierup en un comunicado de prensa de la revista.

En Estados Unidos hay diagnosticados de diabetes alrededor de 18.8 millones de niños y personas adultas. Muchos más tienen la enfermedad sin saberlo.

C Primer trasplante de una tráquea bioartificial en una niña utilizando células madres

La vida de Hannah ha dado un giro de 180 grados. Una rara enfermedad, llamada agenesia traqueal congénita, le impedía alimentarse por boca, hablar o respirar con normalidad. Este trastorno, que se da en uno de cada 50.000 nacidos, es el responsable de que su tráquea no se desarrollase y de que esta paciente haya permanecido en el hospital ingresada desde su nacimiento. El trasplante, al que se ha sometido el pasado día 9 de abril, le ha dado una tráquea y una vida nueva.

La operación, que duró unas nueve horas y se llevó a cabo en el Hospital Infantil de Illinois (Chicago), fue realizada por Paolo Macchiarini, el cirujano que llevó a cabo el primer trasplante de tráquea en el mundo en 2008. Desde esa fecha, han sido varias las personas intervenidas y también ha mejorado la técnica del trasplante. Hace casi cinco años, la tráquea procedía de un donante. Sin embargo, ahora se realiza con nanofibras y con un molde sintético. Una vez modelado con las fibras, se retira el molde y la tráquea es bañada con las células madre de la médula ósea del paciente. Este método es la primera vez que se realiza en un paciente infantil.

El avance logrado con este nuevo método, explica este especialista que reside gran parte de su tiempo en Cabrils (Barcelona), es que gracias a que el material empleado no procede de ningún donante se evita que Hannah tome durante toda su vida medicación antirrechazo.

Además del implante de la tráquea, en la intervención se ha unido el esófago al estómago, que previamente había sido separado quirúrgicamente para evitar que el aire se fuera al estómago y mejorar así la ventilación pulmonar.

Aunque ahora ya tiene tráquea, Hannah debe superar todavía varios retos. Por un lado, necesita varios meses de rehabilitación para que su musculatura se fortalezca y para que aprenda a tragar, comer y hablar correctamente. "Como no tenía tráquea, estas funciones las tiene poco desarrolladas, como las de un bebé", explica el cirujano. Cuando ocurra esto, el equipo se planteará unir la laringe y la tráquea. En ese momento, la paciente podrá comer como un niño de su edad, ya que todavía sigue siendo alimentada a través de una sonda nasogástrica.

No obstante, los avances en estas últimas semanas han sido muchos. La pequeña ya puede abrir la boca, mover la lengua y tragar saliva. Además, ahora "ya ha empezado a caminar y a jugar con su hermana, de cuatro años, cosa que antes nunca había hecho", apunta Macchiarini.