Dr. Jorge Bordenave, MD, FACP - Miami, FL

 
 
C Las personas de mediana edad optimistas tienen mejores niveles de colesterol bueno

Las personas de mediana edad que se sienten optimistas tienen mejores niveles de colesterol bueno y de otros marcadores de salud cardiovascular, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

 Este trabajo, que ha sido publicado en la edición 'on line' de la revista especializada 'The American Journal of Cardiology', demuestra existe una conexión entre el optimismo y los lípidos sanguíneos. Esta puede explicarse "por la tendencia de las personas optimistas a tener un peso corporal saludable y a seguir una dieta prudente", señalan los expertos.

 A juicio de la profesora de este centro universitario norteamericano y autora principal del estudio, la doctora Julia Boehm, la salud psicológica y la física "están relacionados entre sí". Por ello, apuesta por ver el mundo con optimismo, ya que "puede tener algunos beneficios tangibles para la salud".

Ya en el pasado, la experta y sus colegas descubrieron que este estado de ánimo acarrea un menor riesgo de ataque cardiaco. Sin embargo, ahora han dado un paso más al realizar un seguimiento a casi un millar de personas de entre 40 y 70 años.

Tras ello, han constatado que las personas con mayor optimismo tienen lipoproteínas de más alta densidad, "la forma deseable de colesterol que se cree que protege contra enfermedades del corazón". Además, sus niveles de triglicéridos, las moléculas grasas que intervienen en el endurecimiento de las arterias, son más bajos.

Por el contrario, se ha confirmado que el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular "aumenta en las personas deprimidas", explican. Sin embargo, subrayan que aún es necesaria más investigación.

Los autores le atribuyen por lo menos algo de esa relación a la tendencia de esas personas a conservar un peso saludable y a tener una alimentación "prudente".

"Es un resultado más que sugiere que nuestra salud psicológica y física están interconectadas, y que tener una mirada optimista del mundo tendría efectos tangibles en nuestra salud", dijo la autora principal, Julia Boehm, investigadora de la Facultad de Salud Pública de Boston

Estudios previos del mismo equipo habían demostrado que existe una relación entre el optimismo y un descenso del riesgo de infarto.

Ahora, el equipo analizó los datos de los 990 participantes, de entre 40 y 70, del estudio Mitad de la Vida en Estados Unidos obtenidos con entrevistas telefónicas y análisis de laboratorio.

El nivel de optimismo registrado en las entrevistas se midió con una escala del 6 al 30, según el nivel de acuerdo o desacuerdo con frases como "En momentos inciertos, espero que suceda lo mejor".

En The American Journal of Cardiology, el equipo publica que los participantes más optimistas tenían niveles más altos de colesterol HDL, que es el que protege contra las enfermedades cardiovasculares, y niveles más bajos de triglicéridos, las moléculas de grasa que endurecen las arterias.

Los autores no hallaron una relación entre el optimismo y el nivel de colesterol total o LDL, que es el colesterol "malo".

Por cada 5 puntos más en la escala de optimismo, el HDL en sangre aumentaba 1 mg/dL, lo que se traduciría en un 3 por ciento menos de riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. El ejercicio, por ejemplo, reduce el riesgo cardíaco un 6 por ciento.

"Honestamente, no estoy sorprendido. Era lo que esperaba", dijo el doctor Franz Messerli, cardiólogo del Hospital Roosvelt de St. Luke, Nueva York, y que no participó del estudio.

Agregó que aún es imposible decir si el optimismo produce un cambio en el colesterol o si el colesterol influye en la percepción del mundo, o si ambos dependen de una tercera variable.

Cuando el equipo consideró el estilo de vida, incluida la dieta, el consumo de alcohol y el peso, se debilitó la relación entre el optimismo y las grasas en sangre.

Eso sugiere que la tendencia de los optimistas a tener un estilo de vida y un peso más saludable explicaría "en parte" las diferencias en los niveles de lípidos en sangre.

"Una actitud positiva tendría consecuencias de largo alcance en distintas áreas de la vida", dijo la doctora Hilary Tindle, especialista en medicina del cuerpo y la mente de University of Pittsburgh, pero que no participó del estudio.

En cambio, comentó Messerli, el riesgo de tener un infarto o un accidente cerebrovascular aumenta en las personas depresivas.

"Pero nadie demostró lo opuesto: que si, de pronto, una persona pasa del pesimismo al optimismo, su riesgo disminuya", precisó el especialista.